Es triste ver cómo una persona joven no es capaz de conocer la historia de su país, pero es más triste ver cómo un joven responsable político desconoce las normas básicas de la democracia.

En la Guerra Civil se cometieron atrocidades por los dos bandos: torturas, violaciones, asesinatos, juicios sumarísimos, venganzas, etc…; pero hay que recordar que tras la guerra el «bando ganador» identificó, exhumó e inhumó a aquellas personas que se identificaban con ellos. En su honor, y como homenaje a los que ellos llamaban «mártires y caídos por la Cruzada», se erigieron en España monumentos pagados por todos los españoles, también por los republicanos, en los que se instalaban placas conmemorativas «por los caídos por Dios y por España». Uno de esos monumentos era (en mi opinión lo sigue siendo) la Cruz de los Caídos de Quintanar de la Orden. Monumentos que no tenían ninguna relación con las lápidas de los lugares de enterramiento. Separemos claramente, una cosa son las lápidas de las tumbas y otra muy diferente es un monumento conmemorativo sin enterramientos. En la Cruz de los Caídos de Quintanar había incluso algunos nombres de personas muertas en el frente.

El 3 de diciembre de 1991 el Pleno municipal del Ayuntamiento de Quintanar de la Orden (Toledo) debatió una propuesta, del Equipo de Gobierno (PSOE), para el cambio del nombre de seis calles de la población y para que el monumento fuera dedicado a todos los quintanareños muertos durante la Guerra Civil. El resultado de la propuesta fue de siete (7) votos a favor (PSOE), cinco (5) votos en contra (PP) y una (1) abstención (PRM).

La Presidencia del Pleno agradeció el tono moderado a pesar de la diferencia de criterios, siendo la posición del PP contraria a la aprobación por no estar de acuerdo con el cambio de los nombres y, aunque a favor del cambio del monumento, también se opusieron en este tema por aparecer en el nuevo texto «el Ayuntamiento y el Pueblo de Quintanar les rinden este homenaje», así como la fecha. Tampoco podemos olvidar que el PP había gobernado el ayuntamiento entre 1983 y 1991 y se habían negado de forma sistemática a cambiar nada, pese a las peticiones orales y al menos una moción escrita de la oposición. Si de ellos hubiera dependido, la plaza principal de Quintanar seguiría llamándose Plaza del Generalísimo. En 1991 volvieron a votar en contra y, en mi opinión, moderaron su discurso porque la moción, en cualquier caso, iba a salir adelante.

Por lo tanto no hubo CONSENSO por parte de los grupos integrantes del Pleno quintanareño, para cambiar el objeto del monumento a lo que es actualmente, un homenaje a los quintanareños fallecidos durante la Guerra Civil, que no a los que murieron en la Posguerra, que son todos los fusilados, asesinados y muertos en las 4 cárceles habilitadas en Quintanar. Realmente, la inmensa mayoría de los quintanareños muertos durante la Guerra Civil pertenecían a la derecha local, no a los republicanos o a la izquierda. Y los que murieron en los hospitales de sangre no eran quintanareños, aunque sí murieron en Quintanar y fueron enterrados en el cementerio local.

Consenso es «el acuerdo o conformidad en algo de todas las personas que pertenecen a una colectividad». Por eso parece increíble cómo alguien puede intentar cambiar la historia para manipular a la opinión pública, y más que ese alguien sea un representante político y dirigente de una organización Juvenil de un partido político.

Un humilde consejo para el futuro, la próxima vez que os queráis meter en un debate aseguraros de tener el nivel suficiente como para saber distinguir: qué es un argumento documentado y qué es una opinión personal sin fundamento, porque luego pasan estas cosas.

Javier de la Puerta Mazarías
Natural de Quintanar de la Orden (Toledo)
Profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén (Israel) desde el año 1996.

PLENO 1991 CALLES (1)